Un banquete para los ángeles

Ya ha pasado Sant Jordi dejando el rastro tenue de un día primaveral, soleado y lluvioso, y esa extraña convocatoria de libros, flores, gente, mesas, banderas y carteles… Como cada año, el 23 de abril, esa amalgama de pétalos y páginas, deja sonrisas y lágrimas, es decir, un lado luminoso y otro algo más sombrío. Nada demasiado diferente a la propia vida, con sus días buenos y malos, o a los banquetes, con sus elevadas conversaciones y sus momentos tediosos. Una mezcla que me recuerda a esa bebida indescriptible, coñac y anís, que en algunos lugares se conoce como sol y sombra, y que resume muy bien el claroscuro, áspero y dulce, que a veces marca la vida. Pues bien, el día del libro tiene también algo de ese contraste: historias hermosas de lectores que acuden emocionados en pos de una firma o de la emoción de comprarse un libro anhelado, jóvenes enamorados que leen en los ojos de sus amores, niños ensimismados… Y todo ello junto a números, listas de títulos vendidos, cansancio y cajas de libros que vienen y van por toda la ciudad a lo largo de un solo día.

Como en la vida, como en los banquetes, como en nuestro propio espíritu o como en el whisky. Sí, porque resulta que Ken Loach nos enseñó hace algunos años en su película La parte de los ángeles que esta expresión (en inglés, the angels’ share) designa a una porción de vino o whisky que se pierde por evaporación cuando el líquido está en barricas. Si la humedad es baja, la pérdida será sobre todo agua; sin embargo, cuando la humedad es alta, se pierde más alcohol que agua. Hasta aquí la explicación real, la más lírica alude al tributo que debe ofrecerse al cielo a cambio de poder degustar la exquisitez de un buen whisky o un vino. Loach, que nos gusta tanto como los días hermosos de abril, hace una carambola genial y cambia a los caballeros adinerados que pagan miles de euros por una botella por una pandilla de parados de Glasgow. Y ahí, en ese contraste entre las destilerías prohibitivas y los desempleados que no tienen un euro, ahí justo, reside algo de la gracia de los ángeles. Exactamente igual que en Sant Jordi, en la vida y en los banquetes.

Isle of Arran Distillery
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By sebastian.b. – Isle of Arran Distillery, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38443879

 

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