Un banquete toscano

Por cuestiones laborales, estos días he estado leyendo mucho sobre Florencia y la Toscana, y allí, en Italia, quiero decir, la comida es una parte fundamental de la vida: no se entiende la vida sin comer y no se entiende comer sin un sentido intenso de la vida. Creo que para hablar de banquetes, en un amplísimo sentido que va incluso más allá de nuestro punto de partida, hay que hablar de Italia, especialmente de Italia.

Recuerdo que hace unos años me sorprendió mucho la pasión que los italianos dedican a todo lo relacionado con los manjares. Acaba de llegar a Génova, íbamos a salir a dar una vuelta y la parte italiana del grupo estaba preocupadísima a las 3 de la tarde acerca de lo que se cenaría después, en torno a las 9 de la noche. Passeggiata y cena una combinación bien aliada…

Pero no debería de haberme extrañado tanto: la comida tiene un valor que va más allá de lo tangible en la sugestiva e ilimitada cultura italiana: el Decamerón y 10 jóvenes recluidos durante 10 días en una villa florentina para disfrutar del placer, entre otros, de la narración y la burla que supone reírse hasta de una plaga de peste.

Y sin salir de la Toscana, ese lugar donde hasta los dioses celebran banquetes, qué decir acerca del festín ilimitado que supone el renacimiento, la arquitectura, Miguel Ángel, el arte con mayúsculas y las obras de arte sin cesar. Todo ello compartiendo la misma devoción que lleva a adorar el chocolate, el vino o la trufa.

Como todas las pasiones, el amor por la Toscana es contagioso y compartido. De hecho, son muchísimos los extranjeros que han vivido affaires o largas historias con este trocito de tierra. Y curiosamente en muchos de estos romances huele a cocinas, a pasta y especias, a comida recién hecha y a la fascinación que una mesa puede provocar en nosotros. El otro día descubrí tres novelas que hablan de este encanto: La última cena, de Rachel Cusk, Una chef con estrella, de Jenny Nelson y El amor es un bocado de nata, de Elisabetta Flumeri y Gabriella Giacometti. No he leído ninguna de ellas, así que esto no es una recomendación, pero me gustan mucho los títulos, particularmente el primero y el último.

Presiento que este pequeño viaje a la Toscana será el primero de otros muchos; de hecho, rondan por mi cabeza hermosos escenarios de grandes banquetes en otros lugares del sur de Europa. Y es que todos los lugares hermosos remiten a suntuosos banquetes. El banquete en sí mismo es un lujo, y en verdad hasta un simple trozo de pan y una modesta copa de vino pueden convertirse en un acontecimiento especial cuando hay hambre y sed. ¿No están ustedes de acuerdo?

Corliano.Convivio
De Andrea Boscoli – Transferred from it.wikipedia, 2007-12-26 (original upload date).
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s